Turismo vivencial
Borrador generado a partir de la transcripción del episodio; aún sin revisar por una persona.
Un especial sobre el turismo vivencial, el que se hace comiendo, durmiendo y trabajando con la gente del lugar: Amantaní y Atuncolla en Puno, la comunidad de San Juan de Yanayacu cerca de Iquitos, Shocsha al pie del Huandoy en Caraz y el Eco Truly Park de los Hare Krishna, cerca de Chancay.
Recorre 4 departamentos: Puno, Loreto, Áncash, Lima.
Un programa dedicado al turismo vivencial, con sus variantes ecológica, rural y comunitaria: viajar y compartir con la gente de cada lugar su forma de vida, comer con ellos, dormir en sus casas, ver cómo trabajan y hasta trabajar con ellos. Los que manejan el negocio son los mismos campesinos, comuneros y pescadores, que ganan un ingreso extra, mientras la visita aprende de ellos.
No es una ruta continua sino cuatro viajes distintos. El episodio llegó a YouTube en cuatro partes.
6 destinos independientes
Este episodio no es un solo viaje: son 6 salidas distintas, cada una con su propio punto de partida.
Destino 1 de 6 — desde Puno
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Amantaní y el lago Titicaca
Isla Amantaní
Cómo llegar: desde Puno

Mujeres de Amantaní junto a un arco de piedra Alrededor del lago Titicaca, desde hace más de diez años, las comunidades quechuas y aimaras reciben turistas, y Amantaní es la isla donde surgió esta manera de compartir su forma de vida. Según el programa, el turismo ha hecho que la gente vuelva a mirar sus raíces.
- Qué ver: las casas de hospedaje, hoy más confortables y con mejor higiene, y las familias que esperan para compartir sus historias, costumbres y tradiciones.
- Qué probar: la comida variada hecha con los productos de la isla, cultivados sin fertilizantes.
- Dato del programa: también se puede convivir con familias en las islas de los Uros o en la península de Capachica.
Destino 2 de 6 — desde Puno
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Atuncolla, a casi 4,000 m
Atuncolla
Cómo llegar: desde Puno · Saliendo de Puno hacia Sillustani, que está a 30 minutos; Atuncolla queda a mitad de camino.

Casas de Atuncolla, con techos de paja, y sus alpacas Una comunidad de ganaderos de ovejas, llamas y alpacas, donde la agricultura queda a merced de la sequía y las heladas; por eso sus familias han construido casas hospedaje, sencillas y nada caras, para recibir turistas.
- Qué hacer: dormir en una de esas casas; conocer con los pobladores como guías la riqueza arqueológica que rodea el pueblo; ver cómo trabajan el campo y transforman sus productos; bailar en la noche; conocer su culto a la Pachamama o hacer un pago a los apus al atardecer; y navegar en velero por la laguna.
- Qué probar: mate de muña y trucha al vapor, con quinua, habas, papa y chuño.
- Dato del programa: hay luz, servicios higiénicos y agua potable; no hay internet ni televisión, ni calefacción, pero sí siete frazadas.
Destino 3 de 6 — desde Iquitos
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San Juan de Yanayacu
Cómo llegar: desde Iquitos · unas 3 h · Remontando el Amazonas hasta la quebrada Yanayacu.

Pescando en canoa por el río Yanayacu Una comunidad a orillas del río Yanayacu, cerca del Amazonas, en la zona de amortiguamiento del área de conservación Tamshiyacu-Tahuayo, donde las familias que viven de sus chacras han empezado a recibir turistas y a hacer artesanías.
- Qué hacer: quedarse en la casa de Jovita y Armando, frente al río, un hospedaje sencillo y sin lujos; cocinar con ellos; y salir a pescar con la familia en peque peque y en canoa, entre las plantas acuáticas que aquí llaman guama, que en ciertas épocas cierran el río, y entre victorias regias.
- Qué probar: sopa de pescado, ají dulce con cocona, ají charapita y la sandía de su chacra.
- Dato del programa: la comunidad protege cochas con paiches, tortugas, aves, monos y peces. Antes de llegar, el equipo se quedó un día en el albergue Palo Verde, en la misma quebrada.
Destino 4 de 6 — desde Caraz
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Por la Cordillera Negra al mirador de Winchus
Mirador de Winchus
Cómo llegar: desde Caraz · Subiendo la Cordillera Negra por Pueblo Libre, una ruta poco transitada; del camino al mirador, unos 10 minutos a pie. Se baja por la ruta de Huata.

El Huascarán desde el mirador de Winchus Desde el callejón de Huaylas se trepa la Cordillera Negra, con el Huandoy y el Huascarán a la vista, hasta el mirador de Winchus, a 4,300 m, frente a la Cordillera Blanca.
- Qué ver: pasando los 4,000 m, los bosques de puyas de Raimondi, de la familia de las piñas, que cada 80 o más años se cubren de miles de flores; y desde el mirador, el Huascarán, el Huandoy, el Santa Cruz y el Pirámide, entre los 35 nevados de más de 6,000 m que hay al frente.
- Qué hacer: bajar entre chacras de cebada, trigo, papa, mashua y maíz.
Destino 5 de 6 — desde Caraz
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Shocsha, al pie del Huandoy
Shocsha (Caraz)
Cómo llegar: desde Caraz

Los muros preincas de Tunshukaiko, cerca de Shocsha Un barrio de Caraz de unas 50 familias, al pie del nevado Huandoy, con un proyecto llamado Shocsha Vivencial: la gente, que vive del campo, muestra su vida diaria a los turistas sin dejar sus actividades de siempre.
- Qué ver: el molino de agua y piedra donde se muele la cosecha para venderla como harina; una piscigranja casera de truchas; la casa del herrero, que recicla fierro para hacer herramientas para la chacra; la granja de cuyes; y la acequia que cruza las chacras hasta la entrada del pueblo. Muy cerca está el sitio arqueológico Tunshukaiko, ruinas preincas.
- Qué probar: la harina de siete semillas, con kiwicha, maca, haba, cebada y trigo; el picante de cuy, para el programa el plato más rico de Caraz; y al final, en casa de la señora Norma, miel, cachangas y queso fresco.
Destino 6 de 6 — desde Lima
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El Eco Truly Park de los Hare Krishna
Eco Truly Park
Cómo llegar: desde Lima · Por la Panamericana Norte; al final de Pasamayo, camino a Chancay, a orillas del mar.

Los trulis del Eco Truly Park, frente al mar Una especie de oasis creado por seguidores de la filosofía Krishna frente al mar, a unos minutos de Chancay. Empezó como casa de los devotos, pero con el tiempo decidieron compartir su estilo de vida, y cualquier visitante puede alojarse en sus trulis.
- Qué ver: los trulis, construcciones de adobe de forma cónica, de diseño único, hechas por ellos mismos, que son viviendas, bibliotecas, talleres y templos; sus chacras ecológicas, sin químicos y fumigadas incluso con leche de vaca; y, al anochecer, la celebración ante el altar de Krishna.
- Qué hacer: un recorrido por la finca, de unas horas o de varios días; y caminar temprano a las pequeñas ensenadas vecinas, a las que solo se llega a pie, y a las cuevas donde meditan y hacen yoga.
- Qué probar: su comida vegetariana, servida en platos descartables hechos con hojas de mango.
- Dato del programa: viven allí 25 devotos; los Hare Krishna llevaban 35 años en el Perú cuando se grabó el programa.